lunes, 5 de septiembre de 2011

"Siempre piden cosas internacionales, ya sea pop, rock, y nada de acá"

El rock nacional, en los últimos años, ha entrado en una etapa de transición. Bandas con una historia impecable, como Los Piojos, Los Ratones Paranoicos, Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota han expirado, se separaron y dejaron un hueco enorme en un género que tiene más de 50 años. Esa etapa de transición, lideradas por bandas como Salta La Banca, Desinhibidos, y otras que todavía no han alcanzado un pico de popularidad, como las mencionadas anteriormente, como El Bordo o Cielo Razzo. Aunque también hay bandas que continúan con la tradición del rock argentino, por ejemplo, Divididos, Las Pelotas, Guasones, Catupecu Machu y varias más.

Pero hay algo preocupante, que habla crudamente de esta etapa de transición que vive este genero. La poca venta de discos nacionales, no solamente eso, sino la poca oferta que hay, que queda evidenciado en una disquería ubicada en Villa Crespo y el dueño del lugar contó el por qué de tan poca demanda de discos de rock nacional:

¿A que se debe este fenómeno de tan poca distribución?

-En parte al poco recambio que hay en los artistas nacionales, y también por el bajo pedido que tengo por parte de los clientes. Siempre vienen y piden cosas de afuera, internacionales, ya sea pop, rock, o hasta electrónica y nada de acá. Es todo un tema, y lamentable también, porque a lo largo de los años ha habido grandes artistas a nivel nacional.

¿En que año se empezó a producir este cambio? ¿Fue abrupto o no?

-No, no fue para nada abrupto, fue sucediendo a lo largo de los últimos años, masomenos a partir del 2008. No somos una disquería importante, pero somos una de las pocas de la zona y el barrio tampoco contribuye a las ventas, pero aguantamos gracias a las ventas de artistas de afuera.


Hay una promoción por el último disco de Calamaro y hasta un disco para bebes de Patricio Rey. ¿Son los únicos discos nacionales que hay?


-No, tenemos un par más, discos de Las Pelotas, de Divididos, algún otro perdido de los Ratones Paranoicos, pero muy pocos, no tenemos una sección especial de discos nacionales, están en "Rock en castellano", pero vuelvo a insistir, no son los más pedidos, lamentablemente.

Un presente duro, poco recambio, generaciones que se quedan con las bandas de los 90' y 80'. Pocas logran un sonido en particular, muchas copian o intentan emular lo que sus antecesores lograron, algo bastante complicado. Por lo pronto, nos tendremos que conformar con las grandes disquerias, porque las de menor popularidad le dan poca cabida a la escena nacional.

martes, 23 de agosto de 2011

El italiano más argentino

Luca Prodan tuvo una vida al límite, jugando con fuego, como se dice comúnmente. Nació en Roma, en el año 1953, pero rápidamente, se fue a Escocia, a estudiar a Gordonstount, lugar en donde estudió junto al Príncipe Carlos de Inglaterra. Y allí arranca su leyenda. En su último año se escapa del colegio y su familia acude a la Interpol, que lanza un alerta y lo empieza a buscar desesperadamente, pero sin éxito. Luca estaba de vuelta en Roma.

Luego de allí, desembarcó en Londres, donde formó su primera banda: "The New Clear Heads" y además, conoció una aliada que lo siguió hasta el fin de sus días: la heroína. Y estando en la capital de Inglaterra, recibió una carta de un amigo, Timmy McKern, que había estado con Luca en Escocia y en Londres. Junto a la carta, McKern, le había enviado una foto de las Sierras de Córdoba.

Prodan, en Córdoba y luego en Hurlingham, fundó una de las bandas más relevantes e importantes en la historia del rock nacional, "Sumo", que juntó a "Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota", "Soda Stereo" y demás bandas, refundaron el género, que había sido hiper castigada por la dictadura militar.

Junto a Germán Daffunchio, Ricardo Mollo, Alejandro Sokol, Alberto Troglio y Roberto Pettinatto, Luca saltó a la inmediata fama, aunque siempre fue reactivo a la misma, no soportando la presión que a veces conlleva el estrellato.

"Sumo" tan solo lanzó tres discos: "Divididos por la Felicidad" (su primer disco en el '87); "Llegando los Monos", acaso su disco más famoso; y "After Chabón", con el himno absoluto de la banda en "Mañana en el Abasto", en donde detalla en una forma genial el paisaje de Buenos Aires.

Pero si hubo que algo que Luca nunca dejó, fueron los vicios. Cambió la heroína por el alcohol, más exactamente, por la ginebra. Fue famoso por tomar litros y litros de ginebra durante recitales, mientras cantaba y hacia ademanes sobre el escenario.

Su final fue triste. Murió un 22 de diciembre de 1987, en la Capital Federal, en el barrio de San Telmo. Los que lo vieron ya sin vida, cuenta que tenía una mueca de felicidad en su cara. La causa de su muerte fue un paro cardiorrespiratorio a causa de una hemorragia interna debido a una grave cirrosis hepática. Su vida de excesos tuvo su peor desenlace. El 20 de diciembre había dado su último concierto, con "Sumo", en la cancha de Los Andes y ya tenía un aspecto muy deteriorado que no era nada nuevo.

Aunque él no está más, aunque "Sumo" se haya separado luego de su muerte, dos bandas lo mantienen entre la gente, dos bandas que, por uno u otro camino, continúan con la llama del italiano. Una, liderada por un gran amigo suyo, Germán Daffunchio, su otro creador, Alejandro Sokol, está con Luca, en algún otro lado. La otra, con una historia implacable y fundada por Ricardo Mollo y Diego Arnedo. "Las Pelotas" y "Divididos", nombres que provienen de una respuesta épica de Luca ante unos rumores de separación: "¿Divididos? ¡Las Pelotas!

A más de 20 años de su partida, el italiano más argentino de todos, sigue vivo en cada recital, en cada homenaje, en cada película en honor a un tipo que construyó uno de los pilares en la reconstrucción del rock nacional. Y como está escrito en muchas paredes de la Capital Federal y a lo largo del país: "Luca Not Dead". Su legado jamás morirá.